(Por Don Renegón) - Mundiales eran los de antes. Los cabuleros siempre esperábamos “el” dato para saber quién era el campeón. Primero fueron las pitonisas, después los animales, le siguió un matemático y, ahora, la Inteligencia Artificial. La famosa y bien ponderada IA llegó para arruinarnos hasta la posibilidad de creer o, en su defecto, reírnos de los pronósticos. ¡Estamos locos!

A saber, la moda de los animales se impuso en Sudáfrica 2010. El pulpo Paul, que vivía en un acuario de Alemania y murió meses después del certamen, acertó ocho pronósticos y anticipó que España daría la vuelta olímpica. A partir de ese momento aparecieron imitadores por todos lados. Hubo monos, gatos, nutrias y vaya uno a saber cuántos bichos más. Pero ninguno pudo igualar al gran Paul en cantidad de aciertos.

A los animales se les debe agregar una interminable lista de pitonisas, tarotistas, videntes, curanderos, chamanes y chambones que, cada cuatro años, buscan tener sus cinco minutos de fama pronosticando quién será el campeón del mundo. Los que aciertan o más se aproximan a los resultados suelen ser los que no tienen la menor idea de fútbol y, probablemente, no verán ni un partido del certamen. En definitiva, no hay conocimiento, sólo suerte. Los astros y los espíritus no saben del VAR, por ejemplo. Es así de simple.

Fórmula mágica

En este convulsionado mundo apareció en escena el economista y estratega financiero alemán Joachim Klement. Fue el único ser vivo en este planeta que dijo con mucho tiempo de anticipación que Alemania (Brasil 2014), Francia (Rusia 2018) y Argentina (Qatar 2022) serían los amos y señores del fútbol mundial.

Este experto tiene un curioso sistema para realizar sus predicciones: no utiliza tácticas ni analiza los nombres de los seleccionados, sino que inventó una fórmula con datos socioeconómicos. Klement recurre al Producto Bruto Interno y al nivel poblacional para evaluar cuánto se invierte en infraestructura y qué cantidad de talento potencial tiene cada país. También considera el ranking de la FIFA para medir el nivel competitivo de cada equipo. Por último, le adjudica un porcentaje aleatorio con el que simula el efecto sorpresa y la suerte.

En otras palabras, mezcló economía, demografía, fútbol y vaya uno a saber qué otra cosa. Le faltó agregar el precio del kilo de asado y la cantidad de pozos que tiene una calle para terminar de complicarla. El especialista ya avisó que en este certamen será campeón Países Bajos.

Todo muy lindo y muy creíble. Pero hay algunas cuestiones por analizar. La fórmula Klement es más aburrida que las tres ceremonias inaugurales que se hicieron en este Mundial. Con ese criterio, Argentina, que en los últimos años viene desinvirtiendo en política deportiva, no tendría chances de pasar la fase de grupos. Al mismo tiempo, los seleccionados africanos deberían pensar seriamente si vale la pena seguir participando de los certámenes. En fin, no hay nada nuevo bajo el sol.

Lo que faltaba

Este será el primer Mundial que se dispute bajo el reinado de la Inteligencia Artificial, una herramienta que amenaza con dominar el mundo y a la que me resisto a utilizar para todo. Pedí ayuda para realizar un experimento. Le pregunté a ChatGPT y a Gemini cuáles eran sus pronósticos. Estas fueron sus respuestas:

ChatGPT se puso el traje de analista de turf. Tiene un candidato, pero también destaca a un “tapadito”, “el que puede dar la sorpresa” y el clásico “ojo con”. Esta IA eligió a Argentina como campeona del mundo, pero también ubica como candidatos a España, Francia, Brasil, Inglaterra y Portugal. Además, aportó una definición al mejor estilo Don Renegón: “va a salir campeón el equipo que menos se distraiga con TikTok, las publicidades de apuestas y las nuevas reglas que nadie entiende”. Interesante observación.

“De acuerdo con las simulaciones y análisis que he procesado recientemente, Francia se coronará como campeón del Mundial 2026 tras vencer a Argentina en una repetición de la final de Qatar”, fue la respuesta de Gemini. “Cabe destacar que en otros análisis alternativos donde evalúo probabilidades puramente matemáticas, sitúo a España e Inglaterra en un podio muy reñido junto a los franceses”, añadió.

Antes uno polemizaba con el vecino, el carnicero o el taxista sobre quién iba a salir campeón. Ahora discutimos con una computadora. El progreso avanza a pasos agigantados. En fin, después de tantas predicciones, sólo queda decir una cosa: ¡Volvé Paul, te perdonamos! Hasta la próxima renegada.